AVISO

Estoy haciendo cambios en el blog así que es muy probable que haya enlaces rotos y etiquetas perdidas. Hasta que acabe, moverse por aquí será complicado. Intentaré no tardar demasiado, siento las molestias.
-Septiembre '17

domingo, 27 de septiembre de 2015

La joven de capa roja


En medio del bosque hay una casa cuya chimenea siempre humea. No es difícil llegar a ella, pero el camino es largo y nadie se acerca a visitarla. Dentro vivió una joven que ahora ya es anciana, y en este momento la encontramos recostada en un sillón de la sala de estar, cerca del fuego para que el cuerpo le deje de temblar. Sin embargo, no es el frío de otoño lo que la altera.
-Hola, abuelita- saluda una voz cantarina.
La mujer se sobresalta y se gira con miedo hacia la puerta de entrada, donde encuentra a su nieta de pelo negro y capa roja con una cesta de mimbre en la mano. No ha oído la puerta al abrirse.
-Hola, Caperu- responde con voz vacilante- ¿Qué tal estás?
La joven adolescente se quita la capucha ignorando la pregunta. Se acerca hasta el sillón y apoya la cesta en la mesa baja que hay frente a su abuela.
-Te he traído algo de comer- explica levantando una de las tapas de la cesta para sacar algo-, abuelita- añade con cierto retintín.

 La anciana mira con desconfianza el paquete que su nieta sujeta en la mano. Cuando ésta aparta el papel que lo envuelve, ve que se trata de tres apetitosas galletas y su boca comienza a salivar. Pero por muy deliciosas que parezcan no se atreve a coger ninguna, sino que mira de reojo a la joven.
-Venga, come sin miedo- la incita Caperu – Mamá piensa que tal vez así hables. Ya debes estar harta de comer sólo pan. Fíjate bien- dice señalándola con desdén- ¿te has mirado en el espejo? Pareces un saco de huesos.
Al ver que la anciana sigue sin reaccionar, la chica, impaciente, le agarra la mano y coloca en la palma las galletas.
-¡Come!- ordena- Llevan pasas- añade como si eso fuera lo que preocupara a su abuela.
La mujer sabe que no pueden estar envenenadas, la necesitan con vida, pero no está segura de lo que pretenden su hija y su nieta ofreciéndole una delicia como esa. Debería negarse a comerlas, demostrarle a la niña que no pueden sobornarla con comida, pero su cuerpo le pide a gritos algo de alimento así que se lleva los dulces a la boca y comienza a devorarlos uno por uno con avidez.
-Así está mejor- asiente Caperu. Y aparta con el pie la cesta y se sienta en su lugar, con sus rodillas rozando las de su abuela. Desenfunda una daga de diez centímetros de la muslera y espera unos segundos en silencio. – Y ahora, abuelita, dime dónde está el lobo.
La anciana niega con la cabeza.
-¡Dímelo! – exige la chica acercándole la punta de su daga a la garganta.
En ese momento, la anciana traga el último trozo de la segunda galleta y Caperu, harta ya de no conseguir una confesión, le arrebata la que le queda de un manotazo y le asesta una bofetada.
-Eres estúpida- escupe con rabia. Se levanta y aplasta la galleta con la suela de la bota.
-No entiendo a qué viene tanto odio hacia él.- dice la anciana tratando de mantener la voz firme.
-Nos la ha jugado, abu- responde ella con una sonrisa torcida mientras acaricia la punta de la daga- Deberías estar de nuestro lado y entregar de una vez a ese pulgoso.
Y dicho esto, la muchacha de pelo negro agarra la cesta, enfunda la daga y sale de la casa al tiempo que se recoloca la capucha roja de la capa. Instantes después del portazo, la anciana escucha el sonido de las llaves en la cerradura.
-¿Cuán lejos va a llegar esto?- piensa apenada mientras se acaricia la mejilla enrojecida.

***

Cuando el último rayo de sol se desvanece, la noche absorbe el bosque. Desde el aire podría verse la vivienda de la abuelita brillando en medio de los árboles, pues el fuego nunca se apaga, la oscuridad nunca entra a esa casa.

Antes de irse a la cama, la anciana se detiene frente a la puerta de entrada y fija la mirada en el ojo de la cerradura. Suspira. Ya ha perdido la cuenta del tiempo que lleva encerrada en su propia casa.

De repente, un sonido al otro lado de la puerta la pone en alerta. Ha vuelto, piensa sintiendo que su cuerpo comienza a temblar de nuevo. Escucha pasos que se acercan y ella retrocede asustada. Alguien apoya su peso en la puerta y hace crujir las tablas.
-¿Estás ahí?- susurra una voz masculina.
La anciana suelta el aire que retenía y esboza una amplia sonrisa. Las lágrimas de alivio le inundan los ojos.
-Sí, estoy aquí, Dan- responde acercándose y colocando la oreja en la línea entre el marco y la puerta. 
-Menos mal- suspira el hombre- De camino a aquí me he cruzado con Caperu. Estaba escondido, pero he visto que en la mano llevaba la daga ensangrentada. Creía que te había… 
-Yo estoy bien- le interrumpe la anciana- A qué pobre inocente habrá asesinado esta niña- dice mordiendo su labio inferior. 
-Tiene que haber alguna forma de acabar con esto. 
-Dan, sólo hay dos cosas que podemos hacer: O yo revelo tu escondite, o tú mismo te entregas. En cualquier caso nos matarían a los dos. A ti por ser su objetivo y a mí porque ya no les sería útil. 
-Voy a tirar la puerta abajo y nos vamos a largar de aquí, mamá. 
-Dan, cielo, estoy demasiado débil, sería un lastre para ti. Caperu no tardaría en encontrarnos. 
-Maldita sea- gruñe Dan dando un golpe a la pared- Tengo una hermana psicópata y una sobrina sádica.
Hay unos instantes de silencio. Un vacío en la conversación. Y a la abuelita se le ocurre una idea. Si quiere que su hijo viva, ella tendrá que morir.

Se acerca a la cocina y coge uno de los cuchillos. Caperu nunca los ha apartado, nunca ha temido que su abuela pudiera atacarla; le bastaría con una patada para reducirla.
-Mamá- susurra Dan con fuerza- ¿Qué haces?
El hombre tiene el oído muy desarrollado y ha escuchado los pasos y el sonido del cajón de los cubiertos al abrirse.
-¿Qué vas a hacer?- pregunta de nuevo, esta vez alzando la voz. 
-Acabar con esto- responde ella mirando con recelo el filo del cuchillo.
Un golpe hace retumbar la casa. Y luego otro más fuerte hace temblar las bisagras de la puerta. Dan intenta entrar.
-¡Para! 
-¡Una mierda! Huelo tu miedo, mamá, miedo a la muerte.
Un aullido rompe el silencio de la noche. Los pájaros que dormían huyen despavoridos y los animales que buscaban presas en la oscuridad se esconden con el rabo entre las patas. Una bestia de pelo erizado con colmillos blancos como la luna y garras afiladas está a dos patas frente a la puerta de la abuelita.

Tiene la respiración agitada y golpea con fuerza la madera. Sus garras se hunden en la tabla y la astillan hasta formar un agujero. La embiste, resopla y vuelve a embestirla.

Por fin, la puerta cae y el licántropo entra a la casa. Se abalanza sobre su madre y le arranca el cuchillo de las manos. Luego la mira con calma y su pelaje se vuelve lacio.

Pero la anciana, lejos de sentirse agradecida, lo golpea en el vientre. Él no lo nota, pero igualmente le duele esa reacción.
-¡Te habrán oído! Vete, seguro que Caperu está a punto de llegar.
Intenta coger a su madre y levantarla para llevarla con él, pero una voz lo detiene.
-De hecho, ya estoy aquí- se carcajea Caperu desde el hueco que ha dejado la puerta.- Mi madre tenía razón, sólo hacía falta que este pulgoso creyera que te había pasado algo. 
-Imposible, ¿habías planeado esto? ¿Cómo podíais estar seguras de que Dan te vería con la daga ensangrentada?
Caperu se encoje de hombros.
-No lo sabíamos, pero había que arriesgarse. Y mira por donde, ha funcionado. Ahora os tengo a los dos. – dice con una sonrisa turbadora y dando suaves caricias a su daga.
Dan se lanza sobre ella, pero la joven está entrenada y lo esquiva sin problemas. Evita un golpe de garras y le hace un corte que le cruza el pecho. No es profundo, pero en seguida comienza a manar sangre.
-¡Quietos!- suplica la anciana con los puños apretados. Nunca se había sentido tan inútil e incapaz.
El lobo salta sobre su sobrina e intenta quitarle el arma. Pero la chica es demasiado rápida y lo esquiva de nuevo. Se coloca tras él y le hace otro corte superficial en el lomo y otro en la pata. Dan ruge y clava sus garras en el brazo de la joven, haciendo que ésta suelte el cuchillo. Pero antes de que pueda atacar de nuevo, recibe una potente patada en el costado y de repente siente que le barren los pies y cae al suelo de espaldas. Caperu recoge la daga con la otra mano, lo mira enfadada y empuña el cuchillo.
-Basta – grita la anciana. Y antes de que la chica dé el golpe final, la abuelita se lanza sobre ella y caen juntas al suelo.

-Idiota- masculla Caperu al darse cuenta de que la daga está hundida en el estómago de su abuela- ¿Por qué te metes?
Un aullido lastimero le embota los oídos y frunce el ceño.

El licántropo se está poniendo en pie. Tiene el pelaje erizado, los músculos tensos, los belfos salivan espuma y su mirada está nublada de ira.

Caperu aparta el cuerpo de la anciana de un empujón, se levanta de un salto y arroja el cuchillo; que se clava en el hombro del lobo. Dan lo arranca sin miramientos y lo deja caer al suelo, pero cuando se dispone a atacar a su sobrina, descubre que no está. Se ha ido.

***

Una joven de pelo negro y capa roja corre a través del bosque. Tiene el brazo ensangrentado y cada dos pasos vuelve la mirada hacia atrás. Nerviosa.

A cincuenta metros por delante de ella distingue a un cazador que vuelve hacia la aldea.
-¡Socorro! –grita.
Al verla, el cazador acude en su ayuda.
-¿Qué ocurre? ¿Quién te ha hecho eso?- pregunta señalando los profundos cortes en su brazo.
-Un lobo- responde con voz temblorosa- Quiere matarme, ayúdame por favor- suplica dejando que sus ojos se humedezcan.
En ese instante, Dan aparece entre los árboles y distingue la capa roja de su sobrina en el camino. Ignora al hombre que hay junto a ella y corre a cuatro patas en su dirección; con furia en los ojos y ansia de sangre en la boca.

El cazador levanta su arma y aprieta el gatillo dos veces seguidas. Una de las balas hace perder el equilibrio al lobo, pero recobra la marcha con un trote irregular. La sangre que brota de las heridas lo debilita, le nubla la vista.

Mientras el cazador intenta cargar el arma de nuevo, reúne las fuerzas que le quedan y salta hacia la chica con las fauces abiertas.

Una bala le atraviesa el cráneo. El lobo cae inerte al suelo y poco a poco vuelve a su forma humana. Dan está tirado en el suelo y un charco granate se extiende bajo su cabeza.

***
-Muchas gracias por salvarme- dice Caperu con voz dulce.
-De nada, chica- ríe el cazador- Ya verás cuando enseñe lo que he cazado en el club. No van a creérselo. ¡Hombres lobo!
-Sí, increíble- responde la chica todavía en su postura de niña buena.

-Pero no me creerán si no les llevo un testigo, ¿me harías el favor de venir conmigo y contarles a todos lo que ha ocurrido?
-Por supuesto- dice- Me has salvado la vida, es lo mínimo que puedo hacer.
***

A la mañana siguiente, puede escucharse el alboroto que hay en el club de caza desde cualquier rincón de la aldea.

Un cazador está gritando a una muchacha.

-¡No mientas!, diles lo que pasó cuando disparé al lobo.
-Que murió- repite por enésima vez la joven.

-Y luego…
-Luego, ¿qué?- pregunta con inocencia.
-Niña…- comienza a amenazar el cazador; pero otro hombre lo detiene.
-Joe, ya basta. Estaba oscuro y llevabas todo el día en el bosque, ¿estás seguro de que el cansancio no te jugó una mala pasada?
-¡Sé lo que vi! Vamos a buscar el cadáver del hombre, tiene que estar en alguna parte.
-Ya hemos estado allí, Joe – dice otro cazador agarrándolo por el hombro- Había un cadáver, sí, pero de lobo. 
-No puede ser. Lo vi, vi cómo esa bestia perdía el pelaje y se transformaba en hombre. ¡Y esta ramera lo niega!- grita señalando a Caperu.
-Yo…- comienza a decir la joven- Lo siento, es que no puedo mentir. Es lo que vi, señor, perdone- se disculpa con las mejillas húmedas por las lágrimas y el labio inferior tembloroso.
-Tranquila chica- le dice otro de los hombres del grupo- Joe necesita descansar, normalmente es un buen tipo. Vete a casa, nosotros nos ocupamos de él.

Caperu asiente compungida y se aleja con pasos delicados. Mantiene la faceta frágil hasta que llega a su casa. Dentro, su madre la espera.
-¿Qué tal ha ido?
-Creen que está loco- se ríe la joven- Ha sido divertido, una pena que no hayas podido verlo.
-Sí- admite encogiéndose de hombros- Pero alguien debía deshacerse del cadáver de Dan…
-Y sustituirlo por un lobo- termina Caperu sentándose junto a su madre.
-Exacto- asiente la mujer mirando con orgullo a su hija- Cuéntame, ¿qué historia te has inventado para encubrirnos?
-He dicho que la abuelita estaba enferma y que, como tú estás ocupada, me encargabas a mí llevarle la comida y cuidarla. Todo iba bien y la abuelita mejoraba, pero entonces apareció un lobo feroz que intentó comernos a las dos. Mató a la abuelita y yo conseguí huir de la bestia hasta que me topé con un cazador. Entonces, él le disparó y me salvó de ser devorada.
-¿Y en serio te han creído?- pregunta sorprendida. No consigue imaginar a su hija en el papel de víctima.
-Mamá, son estúpidos, basta con llorar mucho. – explica- Y con fingir ser una niña buena que nunca mentiría- añade guiñando un ojo.
La mujer rompe en una carcajada y coloca la capucha a su hija.
-Caperucita Roja, la niñita inocente- se burla la madre pellizcándole la mejilla.




Ha sido un poco largo, pero prefiero publicarlo entero a partirlo en dos. Espero que no se os haya hecho pesado ^^ 
Un beso y ¡¡hasta pronto!!
Teresa

20 comentarios:

  1. Que mal rollo me daba al principio xD Me ha gustado mucho, la verdad. Aunque me da pena que se cargaran al pobre Dan...
    Un beso ;)

    ResponderEliminar
  2. Qué pasada¡¡¡ qué original¡¡ genial retlling o esta es la historia original? jajajajaja
    Cada vez escribes mejor... no me sorprende¡¡ me entusiasma leerte¡¡¡
    Un besazo enorme¡¡¡ He conseguido odiar a Caperu....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta tu entusiasmo Francis!!!! XD Muchas gracias ^^ Y me alegro de haber conseguido eso jajajaja Significa que lo he hecho bien XD
      Un besooooo

      Eliminar
  3. Jooooooooooo, que guay, ¡me encanta! *-* Me gustan mucho tus historias largas, pero a la hora de escribir relatos cortos tienes muchísimo encanta y un nosequé que los hace todos super especiales. Me gusta esta versión de Caperucita Roja, es bastante más creíble que la original XD. Jamás me cansaré de leer este tipod e cositas por el blog :)

    ¡Un beso!

    PD: Ayer empecé a ver Once Upon a Time y no pude evitar imaginarme al cazador como a Jamie Dornan XD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Alba te adoro jajajaja Tus comentarios siempre me inflan el ego xd
      ¡¡Ves Once Upon a Time!!??? Me encanta!! La empecé a ver porque quería ver a Peter Pan, jajaja, y ahora ya estoy esperando a que salga la sexta temporada. No había pensado en esa comparación, pero me gusta XD
      Un besoo

      Eliminar
    2. Siiiiiii, la empecé hace poquito y voy por la segunda temporada *o* Me encanta, pero después de Juego de Tronos y Supernatural se me hace raro una serie sin sangre y muerte JAJAJAJAJAJ.

      Besos ^^

      Eliminar
  4. Holaa:D me ha encantado lo que has escrito y me ha parecido muy original, eso de darle otra versión a la historia en donde el lobo es el bueno...bastante genial.

    Blessings.

    ResponderEliminar
  5. jaja ¡Me ha gustado tu forma de jugar con el cuento!
    Confieso que empecé leyendo por el final, y al final ha resultado ser mi parte favorita. =)

    ResponderEliminar
  6. Me encanta la originalidad con la que escribes.
    Por aquí me quedo.

    Un saludo!

    ResponderEliminar
  7. Holaa^^
    La foto me recordó al libro "Caperucita, ¿a quien tienes miedo?" Jajaja

    Dioos el principio me dio muy mal rollo... pensaba que en cualquier momento la niña de iba a tirar al cuello de la abuela y la iba a matar, que mal lo pase!
    Y tenia razón... ahí fue con la navaja a la garganta, dioos no me esperaba una historia típica pero al revés jajaj
    El lobo hijo de la abuela??? Cuando se ha visto?? Vaya imaginación tienes... me encanta!
    La verdad me ha fascinado como le has dado la vuelta al cuento de toda la vida... cuando llegue al final y me di cuenta de que todo encajaba con el cuento que todos nos sabemos he flipado.
    Tienes mucho talento... no te preocupes de que sean largos, si los demás relatos son asi de buenos vale la pena el tiempo empleado.

    Un besoo
    Nos leemos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que te haya gustado tanto <3<3<3 Muchísimas gracias por tu comentario!!! Y por la última frase, me ha llegado hondo ^^ Un besooo

      Eliminar
  8. como echabamos de menos tus relatos cuentista.
    nos ha encantado esta version de la caperucita, super original, y entretenida!
    nos ha enganchado la curiosidad de saber que ibas a hacer jajaja
    muy buen trabajoo!!
    un cuchu besazo!
    __cuchus__

    ResponderEliminar
  9. Hola Tesi!!
    Hacia tiempo ya que no me pasaba por acá D:
    Me ha gustado mucho el relato, es un nuevo punto de vista que nunca antes habia pensado. Aunque sinceramente me siento muy triste por Dan :´C
    El relato me recuerda a una imagen que lei una vez en tumblr, decia: "El lobo feroz siempre será el malo si caperucita roja es quien cuenta la historia"
    Un beso!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa imagen le va que ni pintada al relato!!! Un beso enorme Mar <3

      Eliminar
  10. No hizo ni largo ni pesado. Es muy entretenido y macabro. Una muy buena versión libre de la reconocida fábula.
    Disculpá que haya tardado en leerla, es que estoy a full con el mundial literario del Edén.
    Saludos.

    ResponderEliminar